En febrero de 1913, la Decena Trágica terminó con el derrocamiento y asesinato del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. Después, Victoriano Huerta tomó el poder.

Esta fecha ayuda a entender la inestabilidad violenta de la Revolución y por qué los líderes constitucionalistas lucharon después contra Huerta.